EL ELEGIDO - AMC

España, 1937. Un joven oficial republicano llamado Ramón Mercader es reclutado por el servicio de espionaje soviético para participar en una misión de alto secreto ordenada por el propio Stalin: asesinar a León Trotsky...

Buen trabajo esta  película de Chavarrías, con un discurso narrativo en donde todo discurre sin pausa y con una escritura cinematográfica muy ortodoxa, con un lenguaje que se intuye entre el género de cine negro y el histórico, así que el film se mantiene siempre en el misterio y la intriga sobre la sibelina construcción del personaje sin que perdamos el interés de la narración, aunque desde el principio sepamos –porque es un hecho histórico contrastado, no tan lejano- el desenlace más importante: el asesinato de Trosky.

El elaborado guion de Chavarrías está en la línea de sus anteriores  trabajos, que giran alrededor de hechos límites que han creado toda una desestabilización alrededor y que él,  secuencia a secuencia, va aportando detalles y quitando capas al misterio como si de una madeja de hilo se tratara, hasta descubrir las causas. Esa tendencia narrativa podemos verla en “Las vidas de Celia” (2006) “Volverás” (2002”) sobre una novela de Francisco Casavella,  e incluso  en su penúltima película “Dictado” adaptación de una idea de Sergi Belbel, o remontándonos aun más, en “Susana” (1996),

En este caso se trata de la creación de un plan intrigante, el centro del cual es el enigmático personaje catalán Ramón Mercader, desde el año 1937, -en plena guerra civil- primero con su verdadero nombre, y después en Bélgica -ya convertido en Jacques Mornard- Francia  y finalmente en México.

El director trata de radiografiarnos el personaje dentro de la misteriosa y truculenta trama, pero creo que en ningún momento queda reflejada su verdadera personalidad, ni sus auténticas dudas, así que este queda robotizado y con pocos rasgos de humanidad, que se supone que tiene cada ser humano. Solamente en un momento parece escapársele una duda que soslaya un rasgo de conciencia. Demasiado poco para un ser tan complejo. Tampoco ayudan las escasas apariciones de la madre, que está en el centro del plan y queda como una mujer fría y dominante, más entregada a la causa de partido que al afecto y amor por la familia.

También queda algo fría y desdibujada la parte humana del político y su relación con el entorno, así como su labor intelectual, que parece ser que era algo más rica de lo que aparece en la película, aunque sí queda clara la posición y el desvelo diplomático y policial de México, por salvar la integridad del político Trotsky, mientras este se hallara bajo su territorio. Creo que también queda poco clara la situación política mundial en cada momento, algo que podía haber redondeado la obra.

En cualquier caso  una historia bien narrada que se deja ver con interés.

Pepe Méndez